Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
Paulo Coelho

martes, 30 de diciembre de 2008

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Ana Bolena


La carencia de archivos parroquiales del período ha hecho imposible establecer la fecha exacta del nacimiento de Ana Bolena. Las pruebas a partir del siglo XVI son contradictorias, con distintas fechas que han sido propuestas por varios autores. Un historiador italiano, en 1600, sugirió que ella había nacido en 1499, mientras que el yerno de Tomás Moro, William Roper, sugirió una fecha muy posterior, 1512. Hoy en día, el debate académico se centra alrededor de dos fechas claves: 1501 y 1507. Ives, un historiador británico y experto legal, promueve la fecha de 1501, mientras Retha Warnicke, un erudito americano e historiador de género que también ha escrito una biografía de Ana, prefiere 1507.

La pieza clave de las evidencias escritas supervivientes en este argumento es
una carta que Ana escribió en 1514. La escribió en francés (su segunda lengua) a su padre, que todavía vivía en Inglaterra mientras Ana completaba su educación en los Países Bajos. Ives sostiene que el estilo de la carta y su letra madura demuestra que Ana debía tener aproximadamente trece años en el momento de escribirla. Esta estaría también en torno a la edad mínima en que una muchacha podría ser una dama de honor, cuando Ana lo fue de la regente Margarita. Esto está apoyado por afirmaciones de un cronista de finales del siglo XVI, el cual escribió que Ana tenía veinte años cuando volvió de Francia. Estas conclusiones son cuestionadas por Warnicke en varios libros y artículos, pero las pruebas todavía no apoyan concluyentemente ninguna fecha.


Ana era hija de sir Tomás Bolena, más tarde primer conde de Wiltshire y primer conde de Ormonde, y su esposa, lady Isabel Bolena (nacida Isabel Howard), hija del segundo duque de Norfolk. No se sabe con seguridad donde nació, pero se establece que fue entre la mansión de su familia, Blickling Hall en Norfolk, y su residencia favorita, el Castillo de Hever en Kent.

Existían rumores de que Ana sufría
polidactilia (seis dedos en su mano izquierda, por entonces considerado un signo del diablo) y una marca de nacimiento o lunar en su cuello que siempre escondía con una joya. Aunque esta leyenda sea popular, no hay pruebas contemporáneas que lo apoyen. Ninguno de los muchos relatos de testigos oculares sobre el aspecto de Ana Bolena —algunos de ellos meticulosamente detallados— menciona ninguna deformidad, y mucho menos un sexto dedo. Además, cuando las deformidades físicas eran generalmente interpretadas como un signo del mal, es difícil creer que Ana Bolena hubiera llamado la atención romántica de Enrique, si ella realmente tuviera alguna deformidad.
Como en el caso de Ana, no se sabe con seguridad cuando nacieron sus dos hermanos, pero parece claro que su hermana, María, era mayor que ella. Los hijos de María claramente creyeron que su madre había sido la hermana mayor; como hizo la hija de Ana, Isabel. Su hermano George Bolena nació alrededor de 1504.

En su vida posterior, Ana no tenía una relación cercana con su padre, pero en su infancia ella pareció preocupada en complacerle. Su relación con su hermana María parece haber sido cordial, pero no íntima. Ella disfrutó de una relación más feliz con su madre y su hermano George, a los que Ana parece haberse sentido más cercana.

En el momento del nacimiento de Ana, la familia Bolena estaba considerada una de las familias más respetables de la aristocracia inglesa,
aunque ellos hubieran ostentado un título sólo cuatro generaciones. Más tarde, fueron criticados como arribistas sociales, pero este era un ataque político. La tradición de que los Bolena eran una familia de comerciantes de Londres es infundada; de hecho ellos eran aristócratas.Los bisabuelos de Ana incluyeron a un alcalde (Lord Mayor) de Londres, un duque, un jarl, dos ladies aristocráticas y un caballero; entre sus parientes ella nombró a los Howards, una de las familias preeminentes en el país. Era seguramente de nacimiento más noble que Jane Seymour o que Catalina Parr, dos de las otras mujeres inglesas de Enrique.

El padre de Ana era un diplomático respetado con un talento para los idiomas; era también favorito de Enrique VII, que le envió a muchas misiones diplomáticas en el extranjero. Siguió su carrera bajo Enrique VIII, que subió al trono en 1509. En Europa, el profesionalismo y el encanto de Tomás Bolena ganaron muchos admiradores, incluida la archiduquesa Margarita de Austria, hija de Maximiliano I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Ella gobernaba los Países Bajos en nombre de su padre y quedó tan impresionada por Tomás Bolena que ofreció a su hija más joven, Ana, un lugar en su casa. Generalmente una muchacha debía tener 12 años para obtener tal honor, sin embargo Ana podría haber sido algo más joven, y Margarita afectuosamente se refería a ella como "La petite Boleyn" (no se sabe, sin embargo, si la cita se refiere a su edad o a su estatura). Causó una buena impresión en los Países Bajos por sus maneras y aplicación y vivió allí desde la primavera de 1513 hasta que su padre ordenó que siguiera su educación en París en el invierno de 1514.

En
Francia, Ana fue dama de honor de Claudia de Francia y también actuó como intérprete siempre que cualquier invitado inglés importante llegaba a la corte francesa. En la casa de la reina, completó sus estudios del francés y adquirió un conocimiento detallado de la cultura de Francia y el protocolo. También desarrolló un interés por la moda, y por la filosofía religiosa que reclamaba la reforma de la Iglesia. Su educación europea terminó en el invierno de 1521 cuando regresó a Inglaterra siguiendo las órdenes de su padre. Partió de Calais, que entonces todavía era una posesión inglesa, en enero de 1522.


Cuando Ana Bolena llegó a la corte, la primera esposa de Enrique, Catalina de Aragón, era popular entre muchas personas, aunque ella no participara en política y la vida de la corte durante algún tiempo. Todos sus hijos con Enrique habían muerto jóvenes y el rey estaba preocupado por tener un varón heredero de su trono a fin de conservar la monarquía y prevenir la guerra civil.

Bolena hizo su debut en la corte en un baile de máscaras en marzo de 1522, donde realizó un baile complicado acompañando a la hermana más joven del rey, a varias grandes damas de la corte y a su hermana María (por aquel entonces la amante del rey). Unas semanas después de esta interpretación, Bolena era conocida como la mujer más de moda y competente de la corte y se referían a ella como "el espejo de la moda" ("glass of fashion").
Durante este tiempo, la cortejaba Henry Percy, hijo del conde de Northumberland, alrededor de 1522. La naturaleza exacta de su relación es confusa. Muchas novelas y las adaptaciones cinematográficas de la vida de Ana han idealizado la historia describiendo como los jóvenes amantes consumaron su unión. Sin embargo, vale la pena notar que habría sido imposible mantener su compromiso matrimonial si hubiera sido consumado y varios de sus biógrafos han indicado que Ana había visto demasiadas reputaciones arruinadas para arriesgar la suya. Un sacerdote católico, George Cavendish, que tenía antipatía por Ana, pero era amistoso con Henry Percy, con posterioridad declaró categóricamente que los dos no habían sido amantes. Así parece improbable que su relación fuera sexual. El romance se rompió en 1523 cuando el padre de lord Henry rechazó apoyar el compromiso. Una teoría es que el enlace fue roto en secreto por el cardenal Wolsey, ministro principal de Enrique, porque el rey deseaba a Ana para él. Es imposible decir si esto es verdad, y los historiadores están divididos en la cuestión. Las evidencias, por admisiones hechas a la hermana de Ana, María, y su marido sir William Carey, indican que en este tiempo Enrique estuvo implicado en un amorío con María Bolena.

Según George Cavendish, enviaron brevemente a Ana de la corte a las fincas rurales de su familia, pero no se conoce por cuanto tiempo. Cuando volvió a la corte reunió una camarilla de amigas femeninas y admiradores masculinos a su alrededor, pero se hizo famosa por su capacidad de mantener a los hombres a distancia. El poeta sir
Thomas Wyatt, escribió sobre ella en el poema "Whoso List to Hunt", en el que la describió como inasequible y cabezota, a pesar de parecer recatada y tranquila. En 1525, Enrique VIII se enamoró de ella y comenzó su persecución.


La hermana de Ana, María, había sido con anterioridad amante por un tiempo del rey Enrique, durante el tiempo en que estuvo casada con sir William Carey, un caballero de la Cámara Privada del rey. Se ha rumoreado durante mucho tiempo que uno o ambos hijos de María Bolena fueron engendrados por Enrique. Algunos escritores, como Alison Weir, ahora cuestionan si Henry Carey (el hijo de María) realmente fue engendrado por el rey.

Ana se resistió a sus tentativas de seducirla y rechazó convertirse en su amante. Rechazó los avances iniciales del rey diciendo, “suplico a su alteza muy seriamente que desista, y a esta mi respuesta en buena parte. Prefiero perder mi vida que mi honestidad.”

El rey se sintió más atraído debido a esta respuesta negativa y la persiguió incesantemente, incluso después de que ella abandonara la corte para volver a Kent. Los historiadores están divididos sobre las motivaciones de Ana para rechazar a Enrique —unos dicen que era virtud y otros dicen que era ambición. Finalmente, él le propuso matrimonio y ella aceptó. Sin embargo, ella decidió no dormir con Enrique antes de su matrimonio, puesto que la relación prematrimonial significaría que cualquier niño que tuvieran sería ilegítimo. A menudo se piensa que el encaprichamiento de Enrique con ella era para buscar un modo de anular su matrimonio, mientras que hay pruebas fiables de que Enrique tomó la decisión de terminar su matrimonio con la reina Catalina porque ella no le había dado un heredero varón que sobreviviera; los dos puntos de vista no son mutuamente exclusivos. Enrique y sus ministros solicitaron una anulación de la Santa Sede en 1527.

Al principio, Bolena lo mantuvo en secreto, pero por
1528 era del conocimiento público que Enrique tenía la intención de casarse con ella. Los parientes de Ana promovieron su causa y tenían a muchos partidarios en la corte. Al principio, sin embargo, ella se mantuvo alejada de la política. Se deleitó en su estilo de vida recién descubierto —Enrique pagaba todo, y acumuló un gran guardarropa de vestidos, pieles y joyas. Le asignaron su propio personal de sirvientes, varias damas de honor y nuevas dependencias en palacio.

En 1529, parecía como si el papa Clemente VII no estuviera cerca de conceder a Enrique una anulación que él había solicitado en 1527. Parte del problema era que el emperador Carlos V, sobrino de Catalina de Aragón, había hecho prisionero a Clemente. Enrique vio que Clemente con poca probabilidad le daría así una anulación de la tía del emperador. Además, la Iglesia, enredada en la Reforma, difícilmente podría permitirse afrontar contradecirse a sí misma con una anulación de un matrimonio que originalmente garantizaba una dispensa sin dar a sus enemigos más razones para ridiculizar su autoridad. Con la tensión política montada en el extranjero, la corte cayó en una confusión interna, desde entonces la lealtad del cardenal Wolsey a los Bolena fue puesta en duda.


Convencida de que era un traidor, Ana Bolena mantuvo la presión hasta que Wolsey fue despedido de la oficina pública en 1529. Después de su despido, el cardenal le pidió que le ayudara a volver al poder, pero ella se negó. Entonces él comenzó un complot secreto para forzar a Ana al exilio e inició contactos con la reina Catalina y el Papa, a tal efecto. Cuando este complot fue descubierto, Enrique ordenó la detención de Wolsey y de no haber sido por su muerte a causa de una enfermedad terminal en 1530, podría haber sido ejecutado por traición. Un año más tarde, la reina Catalina fue desterrada de la corte y sus antiguos aposentos entregados a Ana.

Con Wolsey muerto, Ana Bolena se convirtió en la persona más poderosa de la corte. Tenía un considerable poder sobre nombramientos del gobierno y asuntos políticos.
Su exasperación con la respuesta negativa del Vaticano de hacerla reina también la persuadió a promover una nueva alternativa a Enrique. Sugirió que él debería seguir el consejo de radicales religiosos como
William Tyndale, que negó la Autoridad Papal y creía que el monarca debería conducir la Iglesia. Cuando William Warham, conservador Arzobispo de Canterbury, murió, Bolena designó al capellán de su familia —Thomas Cranmer— para el puesto vacante. También apoyó la subida del radical Thomas Cromwell, que se convirtió en el nuevo consejero favorito del rey.

Durante este período, Bolena también desempeñó un enorme papel en la posición internacional de Inglaterra solidificando una alianza con Francia. Estableció una excelente relación con el
embajador francés, Giles de la Pommeraye, que quedó cautivado por ella. Con su ayuda, preparó una conferencia internacional en Calais en el invierno de 1532, en la cual Enrique esperaba ganar el apoyo de Francisco I de Francia para su nuevo matrimonio.
Antes de ir a Calais, Enrique le otorgó a Ana el marquesado de Pembroke, convirtiéndola en la primera plebeya inglesa conocida en convertirse en noble en su propio derecho, por la creación, en lugar de por herencia. La familia de Ana también sacó partido de la relación; su padre, ya vizconde Rochford, fue nombrado el conde de Wiltshire y —por medio de un trato hecho por el rey con los primos irlandeses de Ana, la familia Butler— conde de Ormonde. Gracias a la intervención de Ana, su enviudada hermana María recibió una pensión anual de 100
£, y el hijo de María, Henry Carey, recibió su educación en un prestigioso monasterio Cisterciense.


La conferencia de Calais fue un triunfo político, ya que el gobierno francés finalmente dio su apoyo al nuevo matrimonio de Enrique. Inmediatamente después de volver a Dover en Inglaterra, Enrique y Ana celebraron una ceremonia matrimonial en secreto. Ella quedó embarazada en unos meses y, como era costumbre en la realeza, hubo una segunda ceremonia matrimonial, que tuvo lugar en Londres el 25 de enero de 1533.

En ese momento los acontecimientos comenzaron a moverse con paso rápido. El 23 de mayo de 1533, Thomas Cranmer, arzobispo de Canterbury, en la sesión del juicio en un tribunal especial que se reunió en el Priorato de Dunstable para decidir sobre la validez del matrimonio del rey con Catalina de Aragón, declaró el matrimonio de Enrique y Catalina sin fuerza legal. Cinco días más tarde, el 28 de mayo de 1533, Cranmer declaró que el matrimonio de Enrique y Ana era auténtico y válido. Siete años después de que su relación con Enrique había comenzado, Ana era por fin legalmente su esposa y reina de Inglaterra. Catalina fue formalmente despojada de su título como reina a tiempo para la coronación de Ana, que ocurrió el
1 de junio de 1533. Desafiando al Papa, Cranmer declaró que la Iglesia de Inglaterra estaba bajo el control de Enrique, no de Roma. Esta fue la famosa "Rotura con Roma", que señaló el final de la historia de Inglaterra como un país Católico. Pocas personas fueron conscientes del significado por entonces, y menos aún estuvieron preparados para defender la autoridad del Papa. La reina Ana estaba encantada con este desarrollo —aunque retuviera las apariencias, con atavíos católicos (el rey no habría permitido ninguna otra opción), ella creía que el Papado era una influencia de corrupción en el cristianismo. Sus tendencias católicas residuales pueden ser vistas en la ostentosa devoción a la Virgen María en el despliegue de su coronación.

Después de su coronación, Ana se asentó en una rutina tranquila para prepararse para el nacimiento de su hija. Se sintió profundamente afligida cuando Enrique se encaprichó con una dama de la corte, que provocó su primer enfrentamiento serio. El asunto fue breve, ya que Enrique quiso que nada pusiera en peligro el embarazo de su esposa.
La hija de Enrique y Ana nació algo prematuramente el
7 de septiembre de 1533, en el palacio favorito del rey, el palacio de Placentia. Bautizaron a su hija con el nombre de Isabel, en honor a la madre de Enrique, Isabel de York. Le dieron un bautizo espléndido, pero Ana temió que la hija de Catalina, María, amenazara la posición de Isabel. Enrique calmó los temores de su esposa separando a María de sus muchos sirvientes y enviándola a Hatfield House, donde la princesa Isabel vivía con su propia magnífica plantilla personal de criados. El aire del campo era mejor para la salud del bebé, y Ana era una madre afectuosa que con regularidad visitó a su hija. Sus visitas eran también muestras de la fricción entre ella y su hijastra la princesa María, que se refería ella como "la amante de mi padre", mientras Ana llamaba a María "esa maldita bastarda".


Ana tenía una plantilla de sirvientes mayor que el de Catalina: había más de 250 criados para atender a sus necesidades personales, desde sacerdotes hasta mozos de establo. Había también más de 60 damas de honor que la servían y acompañaban a acontecimientos sociales. También empleó a varios sacerdotes que actuaron como sus confesores, capellanes y consejeros religiosos. Uno de éstos era el religioso moderado Matthew Parker, que se convertiría en uno de los principales arquitectos de la moderna Iglesia de Inglaterra bajo el reinado de su hija Isabel I.

Su reputación como reformista religiosa se extendió por Europa, y fue aclamada como una heroína por figuras Protestantes; hasta Martín Lutero vio su subida al trono como un buen signo. También salvó la vida del reformista francés Nicolas Bourbon, que fue condenado a muerte por la Inquisición francesa. Apeló a la familia real francesa, que salvó la vida de Bourbon como un favor a la reina inglesa. Bourbon se referiría más tarde a ella como "la reina que Dios ama". Aunque abogara por la reforma religiosa, sobre todo traduciendo la Biblia al inglés, no desafió la doctrina Católica de transustanciación. Además, cuando su marido se opuso a la mayor parte de las reformas doctrinales luteranas, Ana tuvo que ser cuidadosa en cuanto a dirigir a Inglaterra hacia lo que a menudo se llamó "el Nuevo Aprendizaje". Era también una generosa patrocinadora de la caridad, distribuyendo limosnas para ayudar a los pobres y fondos a fundaciones educativas.

Como reina, presidió una corte magnífica. En el
siglo XVI se esperaba de las Familias Reales que fueran extravagantes, a fin de comunicar la fuerza de la monarquía. Ana gastó sumas enormes en vestidos, joyas, tocados, abanicos de pluma de avestruz, equipamiento de montura, y la tapicería y mobiliario más fino procedente de todo el mundo. Numerosos palacios fueron renovados para satisfacer sus gustos extravagantes.


Considerando las condiciones de su matrimonio y el deseo desesperado de Enrique de un hijo, la secuencia de los embarazos de Ana ha atraído mucho interés. Hay estimaciones de que ella tuviera no menos de tres embarazos, todos ellos terminados en abortos espontáneos producidos en un estado de gestación tan temprano que nunca eran extensamente conocidos y el sexo de los niños no podía ser determinado. Fuentes fidedignas certifican sólo el nacimiento de Isabel en septiembre de 1533, un aborto en el verano de 1534, y el aborto de un feto varón, de aproximadamente cuatro meses y medio de gestación, en enero de 1536. Las fechas en las cuales estos embarazos deben haber comenzado sugieren que el único otro momento en que ella pudiera haber concebido y abortado habría estado entre septiembre de 1534 y principios del verano de 1535. Ana posiblemente tuvo un embarazo adicional y fracasó en los primeros meses de 1535, pero parece muy improbable que hubiera tenido otros tres embarazos además de los tres confirmados por fuentes oficiales. Mike Ashley, en British Kings & Queens, escribe que Ana tuvo a dos niños mortinatos después del nacimiento de Isabel y antes del nacimiento de "Edward", claramente una injustificada referencia al niño varón que Ana perdió en 1536; nadie habría pensado en dar un nombre a un niño nacido tan prematuramente. Ninguna fuente contemporánea es explícita acerca del sexo del niño de Ana malogrado en 1534.


En enero de 1536, Catalina de Aragón murió de cáncer. Tras la noticia de su muerte, se dice que Enrique y Ana se engalanaron con ropas de color amarillo brillante. Algunos historiadores lo han interpretado como demostraciones públicas de alegría en cuanto a la muerte de Catalina, pero otros han indicado que el amarillo era el color nacional de España para el luto durante esa época, y lo vistieron como respeto por la difunta. Es dudoso que la pareja real hubiera celebrado en público la muerte de Catalina, puesto que Enrique la consideraba como la "Princesa viuda de Gales", la viuda de su hermano el príncipe Arturo.
Circularon rumores de que Catalina había sido envenenada (culpaban tanto a Ana como a Enrique); los rumores surgieron tras descubrir durante su embalsamamiento que su corazón estaba ennegrecido. Los expertos médicos modernos están de acuerdo en que la oscuridad del corazón de Catalina no era debido al envenenamiento, sino debido al cáncer de corazón, algo que no se conocía por entonces.
Tras la muerte de Catalina, Ana intentó mejorar sus relaciones con la hija de Catalina, María, pero fue rechazada de nuevo.


Durante el día del entierro de Catalina, el 29 de enero de 1536, Ana sufrió un aborto. Para la mayor parte de observadores, esta pérdida personal fue el principio del fin del matrimonio real. Lo que pasó después es uno de los períodos más polémicos de la historia inglesa, dado que es tanto una tragedia personal como un indicativo de las tendencias políticas más extensas que gobernaron la Casa de Tudor en ese período.
Cuando Ana se repuso de su aborto, Enrique declaró que su matrimonio fue maldecido por Dios.
Jane Seymour fue trasladada a nuevas dependencias y el hermano de Ana no fue aceptado en una prestigiosa orden de caballería, la Orden de la Liga, que en cambio le fue otorgada al hermano de Jane Seymour. En varias ocasiones a lo largo de estos meses, Ana expresó su temor ante la posibilidad de un próximo divorcio.


En los últimos días de abril, un músico flamenco al servicio de Ana llamado Mark Smeaton fue detenido y torturado por Thomas Cromwell. Al principio negó que él fuera el amante de la reina, pero, bajo tortura, confesó. También proporcionó el nombre de otro cortesano -sir Henry Norris- un viejo amigo tanto de Ana como del rey. Norris fue detenido durante el May Day (1 de mayo), pero dado que era un aristócrata no podía ser torturado. Él negó su culpabilidad y juró que Bolena era también inocente. Sir Francis Weston fue detenido dos días más tarde bajo el mismo cargo. También detuvieron a William Brereton, un mozo de la cámara privada del rey, que fue también arrestado por adulterio, pero realmente parece probable que fue víctima de un viejo rencor contra él, sostenido por Thomas Cromwell. El acusado final era el propio hermano de la reina Ana, detenido bajo acusación de incesto y traición, acusado de mantener relaciones sexuales con su hermana durante los últimos doce meses.


El 2 de mayo de 1536, Ana fue detenida durante el almuerzo y llevada a la Torre de Londres. En la Torre, sufrió una crisis nerviosa menor, exigiendo saber todos los detalles sobre el paradero de su familia y los cargos contra ella.

Cuatro de los hombres fueron procesados en
Westminster el 12 de mayo de 1536. Weston, Brereton y Norris mantuvieron públicamente su inocencia y sólo el torturado Smeaton apoyó a la Corona declarándose culpable. Tres días más tarde, Ana y George fueron procesados por separado en la Torre de Londres. Ella fue acusada de adulterio, incesto y alta traición. La sospecha popular contra Enrique y su amante, Jane Seymour, los cuales fueron vistos de banquete en el Támesis, era generalizada. Varios panfletos circularon por Londres burlándose de los procesos y apoyando a la reina.


George y los otros acusados fueron ejecutados el 17 de mayo. El señor y la señora Kingston, los encargados de la Torre, relataron que Ana parecía muy feliz, y dispuesta a seguir su vida. Se dice que ella había comentado, cuando lord Kingston le trajo las noticias de que el rey había conmutado su sentencia de incineración por la de decapitación, y había contratado a un esgrimidor de Calais para la ejecución, en lugar de degollar a una reina con el hacha común: "No tendrá mucho problema, ya que tengo un cuello pequeño. ¡Seré conocida como La Reine sans tête ['La reina sin cabeza']!"
 
Vinieron por Ana durante la mañana del 19 de mayo para llevarla a la "Torre Verde", donde debía permitírsele la dignidad de una ejecución privada. El gobernador (Constable) de la Torre escribió de ella:
Esta mañana me hizo llamar, a ver si yo podría estar con ella mientras recibía al buen Señor (es decir,
comulgaba), con la intención de que la oyese y así dejar clara su inocencia. Y en la escritura de esto ella me llamó a mí, y a mi llegada dijo, "Sr. Kingston, oigo que no moriré antes del mediodía, y siento mucho por ello, ya que pensé estar muerta para esas horas y por delante de mi sufrimiento". Le dije que esto no debería ser ningún sufrimiento, que sería muy breve. Y luego ella dijo, "oí que dicen que el verdugo es muy bueno, y tengo un cuello pequeño", y luego puso sus manos en el cuello, riendo cordialmente. He visto a muchos hombres y mujeres ejecutadas, y que han estado en gran pena, y para mi conocimiento esta dama tiene mucha alegría en la muerte. Señor, su limosnero está continuamente con ella, y fue así desde las dos en punto después de la medianoche.
Llevaba puesta "una enagua roja bajo un vestido gris oscuro de damasco, adornado con pieles". Su pelo oscuro estaba recogido y llevaba su acostumbrado tocado francés. Hizo un breve discurso:
Buena gente cristiana, he venido aquí para morir, de acuerdo a la ley, y según la ley se juzga que yo muera, y por lo tanto no diré nada contra ello. He venido aquí no para acusar a ningún hombre, ni a decir nada de eso, de que yo soy acusada y condenada a morir, sino que rezo a Dios para que salve al rey y le de mucho tiempo para reinar sobre ustedes, para el más generoso príncipe misericordioso que no hubo nunca: y para mí él fue siempre bueno, un señor gentil y soberano. Y si alguna persona se entremete en mi causa, requiero que ellos juzguen lo mejor. Y así tomo mi partida del mundo y de todos ustedes, y cordialmente les pido que recen por mí. Oh Señor ten misericordia de mí, a Dios encomiendo mi alma.
Entonces se arrodilló en posición vertical (en las ejecuciones al estilo francés, con una espada, no había ningún bloque para apoyar la cabeza). Su oración final consistió en repetir, "a Jesucristo encomiendo mi alma; el Señor Jesús recibe mi alma." Sus damas quitaron el tocado y ataron una venda sobre sus ojos. La ejecución fue rápida, consistente en un solo golpe: según la leyenda, el esgrimidor fue tan considerado con Ana que dijo, "¿Dónde está mi espada?" y luego la degolló, para que ella pensara que tenía todavía unos momentos más para vivir y no sabría que la espada estaba en camino.
A lo largo del río el reformista escocés
Alesius acompañaba a Thomas Cranmer cuando caminaba por los jardines del Palacio de Lambeth. Debieron escuchar el disparo de cañón de la Torre, señalando el final, ya que el arzobispo miró hacia arriba y proclamó: "Ha sido reina inglesa en la tierra y hoy será una reina del Cielo". Entonces se sentó en un banco y lloró.

El gobierno no aprobó proporcionar un ataúd apropiado para Ana. Así, su cuerpo y cabeza fueron depositados en un arca alargada y sepultados en una tumba sin marcar en la capilla de St Peter ad Vincula. Su cuerpo fue identificado en unas reformas de la capilla bajo el reinado de la reina Victoria, y de esta manera el lugar de descanso de los restos mortales de Ana está marcado ahora en el suelo de mármol.


Los historiadores todavía discuten sobre la causa de la caída de Ana del trono. Hay varias teorías prominentes sobre el fallecimiento de Ana Bolena, que el historiador de Oxford, Steven J. Gunn, describió como una histórica "guerra de trincheras".

Culpable de sus acusaciones: el historiador inglés George W. Bernard es el único historiador moderno en sostener que Ana era culpable de adulterio y traición. En 1991 escribió, "Quizás la conjetura más segura para un historiador moderno es que Ana en efecto había cometido el adulterio con Norris y brevemente con Mark Smeaton y que había bastantes pruebas circunstanciales para poner en duda razonable los desmentidos de los demás."
Una víctima romántica: la teoría tradicional es que Ana fue víctima de la crueldad de su marido y que su fracaso en engendrar un hijo significó que Enrique no se detendría en nada hasta deshacerse de ella.
Sir Geoffrey Elton, historiador Tudorista del siglo XX, sostuvo que "Ana y cinco hombres fueron condenados a muerte en el proceso legal porque el rey deseaba casarse otra vez... Enrique había desechado los escrúpulos para conseguir su meta y estaba preparado para aparecer como un cornudo y una víctima de la brujería".

Un ataque político: la teoría más popular es que Ana fue eliminada por un complot de palacio orquestado por sus enemigos. Una alianza con España se hacía deseable por varios motivos, y Ana era tan impopular entre la familia real española que su presencia era un serio obstáculo para conseguirlo. Thomas Cromwell, su antiguo partidario y el canciller del Rey, por lo tanto se dio cuenta de a donde Ana tendría que ir a parar. Estuvo más que dispuesto en sacrificar a cinco hombres inocentes para hacerlo (los cuales eran también amigos de Ana y podrían, por lo tanto, oponerse a su destrucción si permanecían vivos).


Después de 1558, Ana fue venerada como mártir y heroína por los Protestantes ingleses, en particular por los trabajos de John Foxe, que sostuvo que Ana había salvado a Inglaterra de los males del catolicismo romano y que Dios había proporcionado la prueba de su inocencia y virtud asegurándose que su hija, Isabel I, más tarde se convirtiera en reina. A consecuencia de esta visión, buena parte de la nobleza inglesa mostró cuadros de Ana en sus casas, a fin de mostrar su lealtad a la reina y la monarquía Protestante. Aunque esta veneración de Ana disminuyera en los siglos XVIII y XIX, su idea como una heroína Protestante fue resucitada recientemente por una historiadora inglesa, Joanna Denny.
La opinión más común en los siglos XVIII y XIX era la imagen de Ana como una víctima romántica; una mujer tenaz y hermosa que fue destruida por su marido, presentado como un tirano brutal por los historiadores más populares. Una biografía del siglo XIX de Ana de Margaret Benger estaba en particular llena de alabanzas hacia Ana, así como la titulada "Estrella de la Corte", de Serena Banbury. Los escritores famosos y los novelistas que suscribieron esta visión de Ana (que persistió en el siglo XX) incluyen a
Jane Austen, Agnes Strickland, Jean Plaidy y Maxwell Anderson. La obra de teatro y la película ganadora de un Oscar Ana de los mil días está inspirada en esta interpretación de la vida de Ana, así como la ópera de Donizetti Anna Bolena. Varias novelas populares también han adoptado esta idea favorable de Ana Bolena.

Finalmente, en la segunda mitad del siglo XX, los historiadores académicos determinados a estudiar el gobierno de Enrique VIII y su corte, y serias instituciones políticas y culturales sostuvieron que Ana Bolena había sido una de las reinas más ambiciosas, inteligentes e importantes de la historia europea. Investigaron sus simpatías políticas, red de mecenazgo e influencia en política exterior y asuntos religiosos. Esto condujo a varios estudios académicos de su vida, los más famosos de los cuales son las dos biografías escritas por el historiador británico Eric Ives. David Starkey es otro historiador que de forma entusiasta promueve esta interpretación de Ana. Combinado con la fuerza intelectual del feminismo, que ha interpretado a Ana Bolena desde un punto de vista muy favorable, las historias más académicas escriben sobre ella con respeto y compasión. El trabajo de la académica americana, Retha Warnicke, se concentra en los prejuicios de género de principios del siglo XVI y su papel en la subida de Ana Bolena y su posterior caída.

sábado, 27 de diciembre de 2008

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Elizabeth Blount

Elizabeth Blount, más conocida como "Bessie", fue la primera amante conocida de Enrique VIII. Nació alrededor de 1502 en Kinlet, Shropshire. Era hija de Sir. John Blount y de Catherine Pershall. Su padre fue el más leal de los caballeros, siendo uno de los nobles de confianza de la familia real, acompañando al rey Enrique a Francia en 1513 cuando entró en guerra con Luis XII.Poco sabemos de los primeros años de vida de Elizabeth, exceptuando por su sonado romance con el monarca inglés. Actualmente no se conserva ningún retrato de esta dama. Cuando era apenas una niña, en 1513, llegó a la corte de Enrique VIII como dama de honor de la reina Catalina de Aragón. Fue allí donde llamó la atención del rey inglés. Dicen que Bessie era una joven alegre y atractiva, bailaba y cantaba muy bien, además de ser la pareja favorita de baile de Enrique. Se estima que su relación con el monarca empezó alrededor de 1517. Bessie nunca ocupó la posición privilegiada de la reconocida "maîtresse en titre" real, como no lo había ocupado nadie hasta entonces en la corte inglesa.Al poco tiempo Elizabeth anunció que estaba encinta de Enrique. Cardenal Wolsey preparó todo para que Elizabeth fuera a vivir en Jericó Priory en Blackmore, Essex.Jerícó ya tenía fama de ser una de las casas de placer secretas del rey, que acudía a ella para encontrarse con ella o visitarla durante el embarazo. Allí en Jericó, en junio de 1519, Bessie dió a luz a un hijo ilegítimo del rey. Después de nacer su hijo,sin embargo, Enrique, que talvez había pensando que la falta de un heredero varón era una afrenta a su virilidad, abandonó toda discreción y reconoció abiertamente al pequeño.Lo llamaron Henry Fitzroy,con el nombre de pila de su padre y el tradicional apellido de un bastardo real que señalaba orgullosamente su parentesco. Enrique se monstró muy entusiasmado y satisfecho con su hijo, sintiendo una verdadera adoración por él.Fitzroy fue creado Conde de Nottingham y Duque de Richmond y Somerset el 16 de junio de 1525.

Henry Fitzroy, hijo de Elizabeth Blount y Enrique VIII

Por desgracia, la reina Catalina perdió el bebe que esperaba(la niña nació muerta) justo poco tiempo después que Bessie quedara embarazada. A pesar de su triste experiencia, la soberana mantuvo la compostura y no hizo ningún comentario a respecto. En cambio, asistió (con el resto de la corte) a las festividades que dispuso el rey para celebrar el nacimiento del niño que, por ironía del destino, fue un varón saludable.Wolsey fue el padrino en el bautizo y después se le responsalizó del cuidado del recién nacido. Parece que durante sus primeros años el niño permaneció con su madre.Elisabeth Blount, a la que en lo sucesivo llamarían "la madre del hijo del rey", no volvió a la corte, ni, al parecer, reanudó su aventura con Enrique.En 1522, Elizabeth fue sustituida por María Bolena, que acababa de regresar de Francia. Al igual que Bessie, María Bolena nunca fue reconocida por el monarca como amante oficial.La única que recibió tal proposición fue Ana Bolena, que al instante la rechazó.Enrique tenía planes para su único hijo varón, pero ninguno incluía a su madre. Cardenal Wolsey fue el responsable de organizar su matrimonio.Según lo pactado, en 1522 se casó con Gilbert Tailboys, de buena familia, pero no noble.Además, existían rumores entre los cortesanos que tenía antecedentes de locura en la familia. Gilbert fue nombrado Barón de Talboys de Kyme y Sheriff de Lincolnshire. Tuvieron tres hijos: George, Robert y Elizabeth.En 1530, Gilbert falleció de un brote de sudores dejandóla con una situación comoda economicamente.Entre 1533 y 1535,Bessie volvería a casarse nuevamente con Edward Fiennes de Clinton, noveno Barón de Clinton, que era unos catorce años más joven que ella.Esta unión produjo tres hijas: Bridget, Catherine y Margaret.En 1536, un gran golpe asoló su vida, la muerte de su hijo Henry Fitzroy. Inesperadamente, la prometedora carrera de su pequeño se vió interrumpida por una grave y común enfermedad de la época, la tuberculosis.Durante un corto periodo de tiempo, ella fue dama de compañia de la cuarta esposa de Enrique, Ana de Cleves, pero debido a sus propios problemas de salud, dejó a la reina más o menos en la época que el real matrimonio se disolvió. Bessie regresó a las fincas de su marido donde falleció poco tiempo después de tuberculosis en 1540.

viernes, 26 de diciembre de 2008

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Isabel de Valois Reina de España

Junio de 1559 una niña de 13 años se casa por poderes con Felipe II, en aquel momento el rey mas poderoso del mundo. Le aterra pasar el resto de su vida junto un hombre 20 años mayor que ella sólo por la conveniencia de sellar la paz entre España y Francia, que no era poco entonces. Cuando el duque de Alba, en representación del rey español, toma simbólicamente el tálamo nupcial, la joven quiere huir del lugar, pero ya el peso de la historia le ata los pies a la nueva tierra que la espera: España

La joven era Isabel de Valois, descendiente directa de dos de las mas altas estirpes europeas: los Valois reinantes en Francia y los Médicis.

El acuerdo matrimonial de Felipe y Isabel había sido rubricado por el padre de ella, Enrique II, al firmar la Paz de Cateau-Cambresis (ese mismo año) con la que se ponía fin a décadas de enfrentamientos entre franceses y españoles, culminados con la victoria de estos últimos en la batalla de San Quintín. Fué uno de los tratados de mayor transcendencia del siglo XVI, pero tambien en la vida de Felipe II que no tubo escrupulos al desposarse con la novia de su hijo el principe Don Carlos, al que Isabel estaba prometida. La reciente muerte de la reina inglesa María Tudor (Bloody mary), segunda esposa de Felipe II le hizo cambiar los planes y el rumbo de su vida.

En realidad, Felipe II pasó de batallar con Francia a batallar con su suegra Catalina de Médicis, cuya preocupaciónpermanente por la vida de su hija en la corte española llegó a irritarlo de sobremanera. Harto de la influencia francesa que rodeaba a su esposa, decidió expulsar a varias damas del séquito de Isabel que regresaron a París de donde habian partido junto a la reina. Entre ellas su prima Anne de Montpensier, cuya ausencia le dejó un gran vacio a la reina que la acompañó practicamente hasta el resto de sus dias.

Porque Isabel de Valois a duras penas superaba la soledad que da vivir en un pais extraño sino tambien el choque de costumbres.

Habitudada a las fiestas y al boato colorista de los franceses la austeridad y la rigidez del protocolo español la mataba de aburrimiento.

España consideraba a los Valois unos libertinos, tambien consideraban intolerable el romance que el rey frances mantenia con Diana de Portiers 20 años mayor que el y que ostentaba el titulo de Aya de los Hijos de Francia. A pesar de eso Catalina de Médicis mujer de armas tomar nunca dejó que se acercara demasiado a ninguno de sus 10 hijos. Criada en ese hambiente en la que la humillación de su madre llenó de rencor su infancia a Isabel le costó aceptar la larga lista de amantes de Felipe II. Sin embargo muchos historiadores sostienen que fue durante ese matrimonio cuando Felipe II dejó de tener amantes precisamente por el amor que sentia por Isabel. Se señala a la joven Magdalena Girón, hija de los condes de Ureña y poseedora de gran belleza, como la ultima mujer que ocupó el real lecho infiel de Felipe II.

De las cuatro esposas de Felipe II se dice que fué a Isabel de Valois a la que mas amó de todas, esto se demuestra cuando el rey le regaló a la joven Isabel un diamante único de tono acerado y en forma cuadrado (de ahí su sobrenombre ``El Estanque´´). Una joya de valor incalculable que se engarzó con la famosa perla Peregrina traida desde Panamá.

Aficionada al lujo, las joyas y las mas costosas indumentarias, la moda española le debe mucho a una soberana que importó el gusto por el color pero también el interes por tejidos y modelos de trajes.

Que jamás repitiera en público un vestido fué considerado en la corte española una gran frivolidad y un temerario derroche.

La casa de la reina estaba formada por 315 personas, su camarera real era María de la Cueva, viuda del conde de Ureña. La viudad, solia ser un requisito indispensable para ocupar el cargo, aunque se hizo la excepcion con su sucesora, la duquesa de Alba, María Enriquez de Guzmán. Claro que si nos paramos a pensar en cierto modo lo era ya que su marido Fernando Álvarez de Toledo, se pasaba la vida ausente batallando en Flandes.

La condesa de Ureña, influyó favorablemente en la reina, ambas se entendieron bien por la exquisita formación de la joven francesa muy por encima de lo habitual, auque tenia una afición escandalosa en esa época: los juegos de cartas.

Los invieron en Toledo eran nefastos para la delicada salud de Isabel y devastadores para su animo, así que pidió a su esposo Felipe II que trasladara la corte a Madrid.

Corte y subditos se interesaban por los asuntos de cama de Isabel y Felipe a la espera de la buena nueva de un heredero. La joven reina no llevaba bien el interes popular por su menstruación ya que el rey tubo que esperar casi 2 años para yacer con la reina ya que todabia no lo habia vendio la ``camisa´´ como se llamaba en esa época a la menstruación.
Jamas intervino en los asuntos de estado y su única obsesión fué tener un heredero. El peor año para Felipe II fué 1568, ya que Isabel había tenido un aborto de dos niñas y habia tenido con dificultad dos partos:
- Isabel Clara Eugenia (1566-1633) soberana y posteriormente Gobernadora de los Países Bajos.


- Catalina Micaela (1567-1597) duquesa de Saboya

Tan solo unos meses despues de la muerte del infante Don Carlos, se apagó tambien la vida de Isabel con solo 22 años. Ocurrió una mañana de un gélido 3 de Octubre. Su cuerpo, a merced de unos barbaros que se hacian llamar médicos no soportó las innumerables sangrias a las que fué sometido y dejó de respirar medio hora despues de expulsar un feto de 5 meses (tambien niña) dejó de respirar, faltaban tan sólo 3 dias para que su pequeña Catalina Micaela cumpliera 1 año.




miércoles, 24 de diciembre de 2008

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Navidad en los siglos del XV al XVIII


En la época Tudor, los pavos para la cena de Navidad se criaban y cebaban en Norfolk y desde allí los llevaban vivos y andando hasta Londres, justo a tiempo para la cena de Navidad. Y antes, mucho antes de la época Tudor, las familiar adineradas celebraban sus banquetes con cisne, jabalí e incluso pavo real. Los más adinerados vivían por lo general en grandes mansiones en el campo, con hasta 150 sirvientes. Estas casas tenían muchas chimeneas debido a los numerosos hogares que se necesitaban para mantener calientes las amplias habitaciones. El fuego que allí había constituía además el único medio existente para cocinar los alimentos.
El
venado constituía una parte fundamental en la dieta de los ricos; frecuentemente también comían mirlo o alondra. Por otro lado, las patatas no eran muy difundidas, debido a que los granjeros estaban apenas comenzando a incluirlas en sus cultivos después de que exploradores como Walter Raleigh las introdujeran en el Reino Unido. La miel era normalmente utilizada para endulzar los alimentos, puesto que no era fácil conseguir azúcar, aunque cuando se contaba con ella era usada en todas las comidas, incluso en la carne.

Los ricos solían salir de cazar ciervos y jabalíes salvajes para sus banquetes
Los pobres jamás tuvieron acceso al azúcar o a las patatas y casi nunca comían carne. Ocasionalmente cazaban conejos o pescaban, pero durante la mayor parte del tiempo se alimentaban con pan y hortalizas, como el repollo o el nabo.Durante la
Reforma protestante, la celebración del nacimiento de Cristo fue prohibida por algunas iglesias protestantes, llamándola "trampas de los papistas" y hasta "garras de la bestia", debido a su relación con el catolicismo y el paganismo antiguo. Después de la victoria parlamentaria contra el Rey Carlos I durante la Guerra civil inglesa en 1647, los gobernantes puritanos ingleses prohibieron la celebración de la Navidad. El pueblo se rebeló realizando varios motines hasta tomar ciudades importantes como Canterbury, donde decoraban las puertas con eslóganes que hablaban de la santidad de la fiesta. La Restauración de 1660 puso fin a la prohibición, pero muchos de los miembros del clero reformista, no conformes, rechazaban las Celebraciones Navidadeñas, utilizando argumentos puritanos.
En el siglo XV, Petrus de Natalibus fijó que Melchor tenía sesenta años, Gaspar cuarenta y Baltasar veinte. Una descripción física que discrepaba mucho de todas las anteriores.
Baltasar fue blanco hasta el siglo XVI, época a partir de la cual se le representó como de raza negra por necesidades estratégicas de la Iglesia.

La escenificación del belén llegó por primera vez a España en el siglo XVIII, cuando el rey Carlos III hizo traer esa tradición italiana desde Nápoles.

Los villancicos proceden de unas composiciones españolas del siglo XV-XVI que eran cortesanas y versaban sobre temas amorosos. Durante los siglos XVII y XVIII se transformaron en lujosas cantas religiosas y posteriormente aparecieron las tonadillas populares.

El primer pavo asado le fue servido a Enrique VIII de Inglaterra. Este ave se impuso en las mesas nobles españolas en el siglo XVIII gracias al mecenazgo de los Austria. Hasta bien entrado el siglo XX no se generalizó su consumo entre todas las clases sociales.

Hasta el siglo XVI el día de Año Nuevo fue el 25 de marzo. Desde 1582 pasó a ser el 1 de enero. Antes lo había sido también el 1 de marzo y el 25 de diciembre.

martes, 23 de diciembre de 2008

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Yolande de Polastron Condesa de Polignac


Yolande Martine Gabrielle de Polastron, condesa y duquesa de Polignac (París; 8 de septiembre de 1749 - Viena; 9 de diciembre de 1793), aristócrata francesa.
Yolande Martine Gabrielle de Polastron, duchesse de Polignac, era una aristócrata francesa y amiga de María Antonieta. Ellas simpatizaron cuando se presentaron en Versalles en 1775. Sus críticos históricos han discutido que la duchesse de Polignac fue una aristócrata activa en la corte de Versalles antes de la revolución francesa y que ella perteneció a la exclusividad, el olvido y el egoísmo extravagante de la clase predominante. Sin embargo, historiadores más comprensivos, como Pierre de Nolhac y el marqués de Ségur, creen que la mayoría de los problemas se originaron en su entorno. Aparte de los gravámenes de su carácter, se dice que ella fue una de las figuras dominantes en el movimiento ultramonárquico de los comienzos del verano de 1789, actuando bajo influencia de su amigo, el conde d'Artois.Nació en París, pero se trasladó a Languedoc. La familia de Polignac era de un antiguo linaje muy respetado, pero desacreditado por muchas deudas. Su abuelo materno era René Hérault, que había servido como teniente general de la policía de París (es decir cabeza de la policía de París) entre 1725 y 1739. Perdió a su madre, Jeanne Charlotte Hérault, a la edad de tres y su tía la metió en un convento. En 1767, a los 18 años, se casó con el conde Jules de Polignac, capitán en el ejército francés. Tuvieron cuatro hijos.
Cuando Diane de Polignac, su cuñada, la llamó para que fuera al palacio de Versalles, ella fue con su marido y fue presentada en una reunión formal en 1775. La reina María Antonieta se unió inmediatamente a ella y acordó pagar las deudas de su familia; Gabrielle también ganó la amistad del hermano más joven del rey, el conde d'Artois y la aprobación del rey Louis XVI, que le agradecía su influencia, que calmaba a su esposa, animando su amistad. Ella, sin embargo, era odiada por otros miembros del entorno real, particularmente el confesor y su consejero político, el embajador austríaco de la reina.
En
1775, conoce, en Versalles a María Antonieta, que enseguida siente por ella una viva amistad. La condesa sustituye muy pronto a princesa de Lamballe, la mejor amiga de la joven reina hasta entonces, y hace caso omiso de los consejos del conde Mercy-Argenteau, que no ve con buenos ojos esta nueva amistad de la reina. Mme. de Polignac coloca a su amante entre los favoritos de la reina.
Obtiene para su familia y para ella misma toda clase de favores. En
1779, consigue que Luis XVI dote a su hija con 80.000 libras, suma sorprendente e insólita, puesto que las dotes que concede el rey no sobrepasan las 8.000 libras. El Tesoro real se hace cargo, también, de las deudas del matrimonio Polignac (400.000 libras). El resto de la familia Polignac se aprovecha, igualmente, de esta oportunidad: el abad de Polignac recibe la sede de Meaux, Diana de Polignac, a pesar de su pésima reputación, pasa a ser la superintendente del palacio de Madame Élisabeth, hermana del rey. A Vaudreuil se le asignan 30.000 libras de renta anual, y el cargo honorífico y lucrativo de Gran Halconero de Francia. Para poder visitar a su amiga, que está embarazada, María Antonieta hace que su corte se desplace a la Muette.
Carismática y hermosa, Gabrielle llegó a ser indiscutible líder del círculo exclusivo de la reina, asegurándose de que pocos se hicieran amigos de la reina sin su aprobación. La familia entera de Polignac se benefició enormemente de la generosidad considerable de la reina, pero su riqueza en aumento ultrajó a muchas familias aristocráticas, que se resentían en la corte. En última instancia, el favoritismo de la reina hacia Gabrielle y su familia eran una de las muchas causas que influyeron para que la popularidad de María Antonieta bajara. Hacia finales de 1780, los millares de folletos hostiles, pornográficos decían que Gabrielle era la amante de la reina, y aunque estas acusaciones no eran verdad hicieron un daño inconmensurable al prestigio de la monarquía.
La cantidad de favores que reciben los Polignac intensifica la impopularidad creciente de la reina, sobre todo en un período en el que se habla de economizar. Los Polignac no dejan de intrigar con los favoritos, como el
barón de Besenval, entrometiéndose en la política. Se les llama "el partido de la reina", lo que perjudica seriamente su reputación.
Gabrielle eventualmente fue designada cuidadora de los niños reales, incluyendo a Louis XVII y a la princesa Marie Thérèse. Promovieron a su marido, lo que hizo que subieran dos peldaños en la escala aristocrática, convirtiéndose su marido en duque y Gabrielle en duquesa, otra de las causas del enojo en la corte de Versalles. Más adelante, la hermosa cuñada de Gabrielle, Louise, se hizo la amante del hermano más joven de Louis XVI, el conde d'Artois (rey más tarde como Charles X).
El casamiento de Gabrielle era cordial, si no acertado; una típica boda aristocrática. Por muchos años, Gabrielle fue amante del capitán Protector de la realeza, el comandante de Vaudreuil. Hubo rumores en Versalles de que ella engendró un hijo de Vaudreuil, el segundo.
La influencia excesiva de Gabrielle sobre María Antonieta comenzó a disminuir después de 1785, cuando el segundo hijo de la reina nació. La reina cada vez se molestaba más con el círculo Polignac. Ella confió en otra mujer, Henriette Campan, una de los que estaban en descontento con los Polignac. Eventualmente, Gabrielle sintió descontento por María Antonieta y decidió visitar a amigos en Inglaterra, particularmente a la duquesa de Devonshire, que era la líder de la alta sociedad de Londres y una de los confidentes más cercanas de Gabrielle.
A unos meses de que estallara la revolución francesa en julio 1789 consideraron que se acercarían la reina y la familia Polignac una vez más. Gabrielle y sus amigos apoyaron el movimiento ultramonárquico en Versalles. Junto con el diplomático barón de Breteuil, y el conde d'Artois persuadieron a María Antonieta para ayudar al Ministro de Hacienda del rey, Jacques Necker. Sin embargo, sin la ayuda necesaria de los militares para controlar la situación, se despidió a Necker, culminando en el ataque contra la Bastilla.
Cuando estalla la
Revolución francesa, Mme. de Polignac huye con su familia.
Después de la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789, y con Louis XVI y María Antonieta bajo detención, varios miembros de la familia Polignac decidieron emigrar. El conde d'Artois se fue por orden de Luis XVI, al igual que Breteuil. Gabrielle y su familia se escaparon a Suiza, en donde mantuvieron contacto con el rey y la reina a través de cartas. Después de que ella se hubiera ido, el cuidado de los niños reales fue confiado a la Marquise de Tourzel.
Gabrielle desarrolló cáncer mientras vivía en Suiza, aunque había estado mal de salud por varios años. Murió en diciembre de 1793, poco después de oír hablar de la ejecución de María Antonieta.

Gabrielle era la madre de Julio, príncipe de Polignac, y de Aglaïé de Polignac, duquesa de Guiche, llamado en la familia "Guichette", que murió en 1803 en un incendio.
Gabrielle de Polastron ha dejado su huella en la historia y puede ser vista en libros de historia, novelas, películas y otras clases de medios.
En la serie y manga de la Rosa de Versalles, ella hace varias apariciones mientras se hace amiga de María Antonieta para aprovecharse de ella. También le dan dos hijas adicionales, Charlotte y Rosalie (la segunda que es ilegítima), que ella intentó utilizar para sus propios propósitos.

domingo, 21 de diciembre de 2008

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Catalina de Aragón Reina de Inglaterra



Nacida en la ciudad de Alcalá de Henares, el 16 de diciembre de 1485, ocho días antes de Nochebuena, como la menor de las hijas del rey Fernando II el Católico y de la reina Isabel I la Católica, como tataranieta del rey Eduardo III de Inglaterra y como prima en cuarto grado tanto del rey Enrique VII y de la reina, Isabel de York. La hija de los Reyes Católicos era la que más se parecía a su madre: pelirroja, de ojos claros, decidida e inteligente. Catalina tenía sin duda grandes capacidades intelectuales y morales. Recibió una esmerada educación apegada al catolicismo digna de una futura reina, aprendiendo lenguas romances de la península ibérica, francés, flamenco, inglés y, por supuesto, latín, además de artes como la danza y la música. A los seis años contempló la emocionante y vistosa toma de Granada. Allí se quedó a vivir con sus padres, porque Isabel y Fernando siempre consideraron que la capital de la España suya, la de los Reyes Católicos sólo podría ser la ciudad de Granada. Pasaron los años y Catalina abandonó Granada junto con su familia para instalarse en Santa Fe. Su destino era el de contemplar el designio político de la España recién nacida como potencia universal, en contra de Francia, cuyo cerco establecieron los Reyes Católicos con el anillo de cinco bodas: Juan y Juana con los Habsburgo; Isabel y María con Portugal; Catalina con Inglaterra. Catalina había sido prometida siendo niña al príncipe de Gales, Arturo, hijo de Enrique VII fundador de la dinastía Tudor.


Siguiendo la política de los Reyes Católicos de aislar a Francia, fue prometida en matrimonio el 26 de marzo de 1489 con el príncipe Arturo de Gales, primogénito de Enrique VII de Inglaterra, en el llamado tratado de Medina del Campo. A Catalina le causo un gran daño moral abandonar la Alhambra, ya que había pasado en el castillo rojo su niñez y adolescencia. A la edad de 15 años, el 17 de agosto de 1501 el barco de la infanta levó anclas desde La Coruña hacia Inglaterra, pero en el golfo de Vizcaya se desarboló al barco, por lo que debieron fondear en el puerto de Laredo para iniciar nuevamente el viaje el 27 de septiembre del mismo año.

Tras un mes de navegación Catalina llegaba al puerto de
Plymouth, donde fue recibida por el obispo de Bath, en representación del príncipe. El 14 de noviembre es desposada por el desconocido, joven y enfermizo príncipe de Gales en la catedral de San Pablo de Londres. Causó una gran impresión a su futuro suegro. Como príncipe de Gales, Arturo fue enviado al castillo de Ludlow en Shropshire para presidir al consejo de Gales y fue acompañado por la ahora princesa de Gales. Unos pocos meses después, el 2 de abril de 1502, el joven príncipe moría por una epidemia, bautizada "como la fiebre del sudor", dejando a una princesa viuda y virgen.

Los intereses de ambas coronas, la pérdida de una cuantiosísima dote por parte de los españoles y la pérdida de un fiel y cada vez más poderoso aliado por parte de los ingleses, llevaron a negociar el matrimonio de la viuda con el siguiente en la línea de sucesión, el príncipe Enrique, hermano del difunto y que tan solo tenía 11 años. Incluso se llegó a barajar la posibilidad de casarla con el propio Enrique VII que había quedado viudo años antes. La princesa viuda testificó que debido a la juventud y carácter enfermizo del príncipe el matrimonio no había sido consumado, hecho que fue certificado con una dispensa del Papa
Julio II para que el matrimonio fuera posible.


En 1509 murió el rey Enrique VII de Inglaterra. Asumió entonces el reinado su hijo Enrique, como Enrique VIII de Inglaterra, de la reciente dinastía Tudor, mostrando su deseo de poseer cuanto antes a la princesa española. Por esa razón, dos meses más tarde, el 11 de junio, en la capilla Grey Friars, Catalina es nuevamente desposada tras una larga y solitaria espera de 7 años, llena de incertidumbre. Tras este hecho es coronada como Reina, el 24 de junio de 1509. Veintitrés años tenía ella mientras que él acababa de cumplir dieciocho. Tanto como princesa de Gales como de reina, Catalina fue extremadamente popular entre sus súbditos. Ella gobernó la nación como regente, mientras Enrique invadía Francia en 1513. Ella en persona cabalgó al frente de las tropas de reserva que derrotaron y dieron muerte al rey de Escocia en 1513. Para entonces Catalina había dado a luz a una niña muerta y había visto morir al heredero al trono.

Fue un matrimonio feliz para ambos pero con infidelidades por parte de él, durante 18 años, hasta que el rey comenzó a preocuparse seriamente ante la necesidad de un heredero varón y el fin de la fertilidad de la reina.
Los hijos de Catalina fueron:
Un hijo (
1510), murió tras el alumbramiento;
Enrique (
1 de enero de 1511 - Moriría tan sólo 52 días después de su nacimiento), Príncipe de Gales y Duque de Cornwall;
un aborto (¿?);
un hijo (¿?), muerto al nacer;
María I de Inglaterra (1516 - 1558), reina de Inglaterra de 1553 a 1558;
otro aborto (
1518).
 
El nacimiento de un varón se hacía esencial para Enrique VIII.La dinastía Tudor era nueva, y su legitimidad estaba aún en entredicho. Ninguna reina había gobernado nunca exitosamente en Inglaterra en su propio derecho. Los desastres de la Guerra de las dos rosas (1455-1485) se encontraban aún vivos en la memoria colectiva.

En
1520, el poderoso sobrino de Catalina, Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de España, visitó Inglaterra, y la reina comenzó rápidamente con la política de ganar tanto su alianza como la de Francia. Inmediatamente después de la partida del emperador, el 31 de mayo de 1520, la reina acompañó al rey a Francia, para una visita a Francisco I, recordándose el encuentro (por el esplendor de la ocasión) como el campo de la tela de oro. Sin embargo, a los dos años se declaró la guerra contra Francia y nuevamente el emperador fue recibido en Inglaterra, entre otros asuntos, para hacer planes sobre el matrimonio de la princesa María.


El rey, enamorado de Ana Bolena, solicitó la nulidad eclesiástica a la Iglesia Católica (1527) con el pretexto de la ilegalidad del matrimonio celebrado entre cuñados. La actitud inicialmente favorable del papa Clemente VII se modificó ante la negativa de Catalina y las presiones del emperador Carlos V, poco dispuesto a ver comprometida su estrategia.
En plena efervescencia protestante, la cuestión se convirtió en una viva polémica sobre la primacía papal en la que participaron teólogos y hombres de letras. Por último, Enrique se casó con
Ana Bolena (25 enero 1533), ya embarazada de la futura reina Isabel I. El arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer, anuló el matrimonio del rey con Catalina (23 de mayo de 1533). Éste se separó de la obediencia a la Iglesia Católica de Roma (1534) y se hizo reconocer como jefe supremo de la nueva Iglesia de Inglaterra.
Catalina fue confinada sucesivamente en Ampthill, en Buckden y en el
castillo de Kimbolton, donde murió el 7 de enero de 1536, a la edad de 50 años. Aunque nunca renunció al título real, fue enterrada en la Catedral de Peterborough con un funeral propio de Princesa Viuda en vez de reina. Las ciudades de Peterborough y Alcalá de Henares (su lugar de nacimiento) son hoy ciudades hermanas. Todos los 29 de enero, aniversario de su entierro, tienen lugar unos actos conmemorativos en la hoy catedral de Peterborough.